Crónica de mi nacimiento como madre

El 12 de mayo de 2019 nací como madre, acá les dejo un breve relato del día más importante de mi vida.

Domingo 12 de Mayo de 2019 6am, Día de la madre. Voy al baño a hacer pis, como fui varias veces esa noche, al volver a la cama siento un tapón que descorcha (literal fue como el descorche de una botella) y un líquido tibio y espeso me baña las piernas. 39 semanas y 5 días y habías decidido llegar para hacerme el mejor regalo del Día de la madre del mundo entero, el día de mi nacimiento como madre.

«Che amor… despertate que rompí bolsa».

Un poco tranquilos… un poco a las corridas, terminamos de aprontar lo que faltaba (no era mucho, más bien documentos y últimos detalles) y salimos a la emergencia, nos habían explicado en el curso de parto que romper bolsa era motivo para seguir con el trabajo de parto – que en mi caso recién comenzaba – en el sanatorio así que allá nos fuimos.

No había dolor, no había contracciones, pero estaba la certeza que iba a conocer a mi cachorro en las siguientes 12hs de mi vida, la ansiedad de tantos meses sintiéndolo en mi vientre había terminado.

Llegamos y luego de esperar un ratito que el médico se despertara me hicieron el primer control. Tacto, un poco de incomodidad y nos comenta que voy a quedar internada «con un suerito», en mi caso estaba super informada y sabía que tipo de suero iban a darme pero de todas formas le consulté, oxitocina para acelerar el trabajo de parto y que la cabeza de Tobi toque el cuello del útero cosa que no se interponga el cordón el medio y sea grave el tema, esto eliminaba del plan caminar y usar pelota de pilates hasta que eso ocurriera.

Pude desayunar y comenzaron a pasarme el suero. Pasé de 0 a 100 en minutos. Luego de casi 2hs de intensas contracciones y habiendo llegado ya a los 4cm de dilatación decidimos llamar a la anestesista, estaba en mis planes darme la epidural y si bien el dolor era intenso pero algo soportable quería vivir nuestro parto con tranquilidad y sin dolor. Para nuestra sorpresa Yolanda llegó rapidísimo y el procedimiento fue del grado de excelencia que me prometieron los que me la recomendaron.

Ahora tocaba seguir esperando, sin dolor, chateando con la familia y amigos que de a poco se iba arrimando al sanatorio, contando cómo veniamos centímetro a centímetro.

Para las 14hs llegamos a los 9cm, faltaba poco y la partera decidió (explicándome todo previamente) romper el poco de bolsa que quedaba, que parecía estar frenando el esperado final. Lo hicimos y eso terminó de desencadenar la dilatación que faltaba. En todo momento la partera estuvo con nosotros, nunca retuve su nombre y es algo que me apena mucho, pero fue de gran ayuda, nos contuvo, nos explicó todo y nos dio fuerzas para seguir a cada paso.

Llegados los 10cm escuchamos asustados con el papá de Tobi que los latidos del gordo entraron a bajar, el monitor fetal dejó sonar un alarma que nunca olvidaré, y a las corridas a enfermería a ver que nos estaba pasando. Al venir la doctora me hizo pujar dos veces pero nada… los latidos volvían a bajar. Lo que se perfilaba como un hermoso parto natural terminó en cesárea de apuro, una desilusión que cuesta procesar por meses, más de una madre entenderá de qué hablo.

Y ahi fuimos los 3 al quirófano, a nacer y renacer como personas. Mientras aprontaban al padre me iba poniendo Yolanda la raquídea y un enfermero me iba comentando como habían safado del asado con la suegra gracias al bebe que venía en camino. Para cuando fueron a hacer el corte recién había llegado el padre a sentarse al lado mío, y juntos escuchamos «Tobías!» y el llanto de nuestro hijo recién nacido. Acto seguido me lo pusieron piel con piel, en la cara, para poder oler su olorcito a vida y él el mio, y así fue como nos conocimos los 3, recién paridos, enamorados para siempre.

Esa madrugada salí siendo una persona de casa y volví a los días siendo otra completamente, mi nacimiento como madre me dejó siendo una mamá operada recién parida, alimento de un cachorro, protectora de un hijo que amo con locura. Una versión de mi se quedó en ese quirófano y renací con Tobi, unidos para siempre.

Poco sabía todo lo que nos esperaba después de esa llegada a casa pero esos cuentos quedarán para otros posts…


Si te gusta mi propuesta y querés apoyar económicamente este proyecto para que pueda seguir adelante hoy pueden hacerlo!

DESDE YA MUCHAS GRACIAS!
(los costos están expresados en pesos uruguayos)